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Miércoles, 14 de junio de 2006

Cuerpos sin rostro (III)

Última parte

Nadie pudo entender qué le ocurría y médicos y familiares se trenzaron en interminables discusiones y formularon todo tipo de hipótesis; inicialmente pensaron que había quedado con algún problema visual, pero los exámenes oftalmológicos revelaron que sus anteojos tenía la formulación apropiada; llegaron a creer, inclusive, que estaba fingiendo, por alguna razón que no estaba clara. El tiempo pasaba, desconcertante, y nadie podía descifrar el enigma de esa extraña esfinge.
Don Fernando sufría en su impotencia para hacer entender que eso que le estaba ocurriendo sí era cierto, que aunque él mismo no entendiera nada, no estaba loco, pero sí a punto de perder la razón con su propia confusión.
Tuvieron que pasar siete desconcertantes años para que, por un afortunado azar, el caso de don Fernando llegara a manos de Francisco Lopera, quien acababa de graduarse como neurólogo. Y, precisamente, éste fue su primer paciente. Un paciente excepcional, por su diagnóstico: prosopagnosia, en su forma más severa.
En el accidente, don Fernando sufrió una lesión en los dos lóbulos en el área del cerebro llamada Girus fusiforme que está ubicada en el lóbulo temporal y occipital, basal. Como consecuencia de la lesión, don Francisco también perdió definitivamente la memoria de las caras que había conocido a lo largo de su vida.
Hoy, vive en un mundo de máscaras donde todas las personas parecen iguales, donde, simplemente, algunas tienen barba o bigote y otras, no. Para él ya no existen parámetros de belleza, no diferencia entre feo y bonito. Afirma que puede estar “con la mujer más fea” y no se da cuenta.
Todos a su alrededor lo saben y hace mucho rato que su esposa y sus hijos establecieron parámetros de comunicación, como los de la voz, la ropa y el peinado, que le permiten saber que está con la persona adecuada.
Se estima que alrededor del mundo en la actualidad hay diagnosticados entre 200 y 300 casos de prosopagnosia, entre los cuales se incluyen algunos de la conocida como congénita o del desarrollo. Sin embargo, se sabe que en el mundo hay personas que nacen y mueren sin poder aprender a ver las caras y que desconocen que padecen esta extraña lesión cerebral.

Por: Marta Restrepo | Mente y cerebro | Comentarios (0) | Referencias (0)

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El blog de Marta Restrepo. Este es un espacio donde expresan su punto de vista todas las martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

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